12 de octubre de 2011

Nostálgicos

Otra reflexión que vuelve a convencernos de que ni Aznar ni el PP quieren el fin de ETA.


"El expresidente del Gobierno, José María Aznar, parece sentirse traicionado cuando ETA deja de matar. El jueves, en Málaga, se quejaba del alto precio que estamos pagando a la banda terrorista. No especifica en qué consiste esa bajada de pantalones de la que acusa al Gobierno, pero si descartamos que tal imputación no es más que otro acto de política miserable para utilizar la sangre de las víctimas como fondo de inversión electoral, al que no nos acostumbramos los que no deseamos que en España se produzca ni una sola muerte más, entenderemos que Aznar dispone de datos concretos que los demás ignoramos. No parece lógico que la información que posee sobre el pacto al que ha llegado el Gobierno con ETA venga del propio Ejecutivo, que lo niega, sino de la otra parte. Cabe preguntarse: ¿tendrá hilo directo con miembros de ETA? ¿Se refería a eso cuando afirmaba que en los contactos que ordenó con la banda cuando era presidente nunca se negoció ni se habló de concesiones? Entonces, ¿de qué hablaban? ¿Quedaban en plan coleguillas que prohíben hablar de política?


Es posible que estemos, simplemente, ante un episodio más de política basura en la línea de la escuela del que le paga, Rupert Murdoch, paradigma de la bazofia periodística internacional. Pero lo grave de toda esta broma es ver cómo sus correligionarios, que en plan de coña ya se reparten ministerios, aplaudían enfáticos esta oda a la miseria humana.


Uno se pregunta: ¿qué echan de menos cuando callan las armas? Como decían en mi cole: ¿qué les pica?"


(Gran Wyoming. Público)

Rebelion

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