26 de enero de 2012

Ayuda a esta familia

Paola y Marcelo son una pareja joven que vive con sus dos hijas en Alfafar, un pequeño pueblo de la provincia de Valencia. Si nadie lo evita, en unas semanas estarán en la calle y los servicios sociales podrían separarlos de sus hijas.


Hace unos años Paola y Marcelo decidieron formar una familia y se compraron un piso en Alfafar. El Deutsche Bank les concedió una hipoteca con avales cruzados: Paola avalaba a su hermana y ésta avalaba a Paola. Cuando la hermana de Paola se quedó sin empleo y no pudo hacer frente a los pagos de la hipoteca, fue desahuciada. Poco tiempo después, Paola y Marcelo también perdieron su empleo. El banco les embargó su vivienda y se la adjudicó a sí mismo a precio de ganga (el 60 % del valor de tasación). Pero al Deutsche Bank no le basta con haberse quedado con el piso haciendo un negocio redondo: ahora le reclama a Paola una deuda de 70.000 euros por su piso y 40.000 más por el piso de su hermana.


Paola, su marido y sus hijos no tienen donde irse a vivir. Si no tienen una casa, los servicios sociales le quitarán la custodia de sus hijas de 3 y 7 años. Y además deberán seguir pagando la deuda de 110.000 euros al Deutsche Bank. Una deuda que les condena a la pobreza de por vida. Tenemos poco tiempo para evitar que destrocen esta familia. Necesitamos que miles de personas le pidan al Deutsche Bank que evite esta injusticia.


Firma y difunde la petición pidiéndole al Presidente del Deutsche Bank que acepte la vivienda ya embargada para saldar la hipoteca de Paola y le alquile la misma a un precio justo


La situación de la familia de Paola no es única. Miles de personas en España están sufriendo estos abusos de la banca, que se aprovecha de la desesperada situación de muchas personas humildes para hacer un triple negocio de oro: desahuciar a los propietarios, quedarse con la vivienda a precio de ganga, volver a venderla a precio de mercado y seguir cobrándole a la familia desahuciada una deuda que les condena de por vida a la pobreza y la marginación.


Paola y Marcelo son personas honradas que han tenido la desgracia de quedarse sin empleo. Mientras, el Deutsche Bank anuncia beneficios de más de 4.000 millones de euros en 2011. Por eso sus vecinos se han movilizado para detener esta injusticia. Ayúdales a evitar que Paola y Marcelo pierdan a sus hijas.


Pídele al Deutsche Bank que encuentre una solución, saldando la deuda de Paola y Marcelo con la entrega de la vivienda y alquilándoles la misma a un precio asequible.


Firma aquí:


24 de enero de 2012

El Costa Concordia y la banca

" En efecto, del Costa Concordia se decía lo mismo que de nuestra banca: primero, que era imposible que un buque de esas características se hundiera; segundo, que, de hundirse, era imposible, dados sus modernos sistemas de salvamento, que hubiera víctimas; tercero, que, de haber víctimas, la primera sería el capitán. Pero resulta que se hundió, que hubo víctimas y que el capitán salió por piernas abandonando a los pasajeros a su suerte.


Nos dijeron que era imposible que nuestra banca tuviera problemas; que, de tenerlos, era imposible que hubiera víctimas; que, de haberlas, las primeras serían sus directivos. Pero nuestra banca tuvo problemas, hubo víctimas y los directivos fueron los primeros en abandonar la nave con indemnizaciones millonarias. La diferencia entre un asunto y otro es que el capitán del Costa Concordia está preso mientras que los capitostes de los bancos encallados o hundidos se encuentran en paradero desconocido, disfrutando del dinero que se llevaron al tiempo de gritar sálvese quien pueda.


Dinero de nuestras comisiones, claro, pero no solo de ellas. Durante los llamados años de bonanza vendieron productos bancarios incomprensibles a personas que confiaron en el director de la sucursal de su barrio y que ahora han perdido todos sus ahorros; concedieron a sus clientes más vulnerables créditos que no podrían devolver a sabiendas de que no los podrían devolver, prevaricando hasta el paroxismo, signifique lo que signifique paroxismo; sobrevaloraron los inmuebles por los que se otorgaban las hipotecas, infravalorándolos luego a la hora de ejecutarlas. Realizaron, como el capitán del Costa Concordia, todas las maniobras desaconsejadas por los manuales de navegación y fueron los primeros en ocupar los botes salvavidas. Fiscales, jueces, defensores del pueblo, suban a bordo y hagan algo, coño".


(Juanjo Millás)

Rebelion

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